miércoles, 13 de diciembre de 2017

2 POEMAS DE RUBÉN RECHES





MORIBUNDO...


Moribundo: antes que vengan a coser tus párpados,
antes que el falso nudo se deshaga en el pañuelo
y que las ondas desaparezcan del agua,
querés repetirte con fuerza -como quien memoriza-
el nombre del lugar en donde estuviste y del que te vas.

Pero ya no lográs saber qué fue esa zona
que vos creías tan imperial y populosa
como el país de nada del que, aún viajando, siempre sos ciudadano.

Ahora que vienen a coser tus párpados
podés correr a gusto por toda la tierra de tu memoria,
pero no te basta eso de terminar qué fue esa luz que te parecía sola e infinita,
qué esas estrellas, ese humo, esas dos manos tuyas,
qué ese acordeón y esa madre.

Ahora te parece posible encerrar a toda aquella variedad en un frasco;
Ahora te parece que podrías ver todos los mares, todos los árboles y las fiestas
con solo mirar una vez a través de un orificio del diámetro de un clavo
practicado en tu tumba.

Pero igual querés gritar de una vez el nombre de la gota de la que empezás a caer,
por un desafío parecido al que hincha las venas
del hombre de nuez y de brazos desnudos,
de pie en ese arrabal de esferas,
que vocifera y vence a los otros con palabras,
pero no podés, no podés, moribundo.

Incluso ahora que estés muerto, cuando vuelvas
a tu larga costumbre de no ser nada,
en el instante luego del último punto dado a tus párpados,
recordarás, sí, cada uno de tus milenios idos
y tendrás la exacta clarividencia de todo tu inagotable porvenir,
pero este episodio ínfimo de luz aun del pasado se borrará.

Y no vas a gritar el nombre de la pintada selva
que -última lágrima o fruta inmensas- todavía pende de tus párpados,
ni te erguirás para el rasguño inesperado al cielo,
en tanto que lo que no sabés nombrar se arranca pausadamente de vos,
desprende de toda tu piel un ala,
y ya no temés que la mariposa esté naciendo,
y a ni la querés nombrar,
ya no sabés, no sabés qué dejás, qué se te va, moribundo.




MAMÁ ME ESTÁ PEINANDO

                                                             A la memoria de mi madre,
                                                             Jane Szichman de Reches


mamá me está peinando vienen horas felices
nos íbamos de compras a tiendas Gath y Chávez
mamá está preparada corra a buscar las llaves
qué poco la recuerdo sin sus cabellos grises

no avisa el peluquero me encaja en la sillita
así lo desplumaban al pollo en la feria
en la foto aparezco rapado cara seria
ojos entrecerrados zapatos con tirita

me decían que duerma que las brujas no estaban
que todas se volaron esa noche a la luna
en la pieza la cama está cerca de la cuna
mi papá se trepaba sobre mamá luchaban

hoy es mi cumpleaños hacen ronda los tíos
el que murió demente la que murió sin pechos
el murió en la cárcel con los dedos deshechos
dan vueltas baten palmas danzan ritmos judíos

una nena jugamos es ella la invitada
tomá los cubos blancos y prestale los rojos
se abrían y cerraban como puertas sus ojos
su boca era un pianito de madera rosada

muevo la bicicleta se me cae me hiero
empieza a salir sangre de mis rodillas frías
no hay manos que no sean más grandes que las mías
no quiero que me toquen que me curen no quiero

espacio donde hay nidos y donde hay acordeones
luz y luz y mi hermano que es el rey de los vientos
nada hará que mi padre no me cuente sus cuentos
nada hará que mi madre no me cante canciones



Rubén Reches (Buenos Aires, 1949)


Fuente: "Poesía reunida", Rubén Reches, Editorial Ruinas Circulares, 2012,

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Dejá tu comentario: