lunes, 11 de diciembre de 2017

3 POEMAS DE LIDIA ROCHA






y no


allí donde no estoy,
la espuma salada, sucia
de animales marinos
en silencioso repliegue

donde no estoy ahora
un árbol azul
dátiles
un caballo a su sombra
una voz que se da
manos llenas de frutas
la boca roja
y el fuego

donde yo no estoy
los pensamientos se hamacan
sin hacer pie
y el olor a canela los ahoga

y no
siquiera el hueco de una forma
adónde transmigrarme.




Primavera invierno verano otoño y otra vez primavera*


un perrito descansa
a mi costado

no había sentido ternura semejante

su corazón pequeño
late más rápido
que el mío

cuántas criaturas que no he podido amar
me hablan
no duermo

sin embargo sus ojos
sin distancia

ilimitadamente
entre mis brazos
una forma de amor
desconocida


______________
* película de Kim Ki-duk




Los que no tenemos hijos


también fuimos invitados a la fiesta

pero no firmamos el libro de visitas
y la despedida fue más leve


Igual

dimos una vuelta entera a la pista de baile

y nuestra memoria   como otras
fue   más o menos efímera




Lidia Rocha (Trenque Lauquen, Provincia de Buenos Aires)

Fuente: "Así la vida de nuestra primavera", Lidia Rocha, Ediciones La mariposa y a iguana, 2016.

3 POEMAS DE SILVIA RODRÍGUEZ ARES





perlas


1


en el fondo de la casa de mi madre
crecen perlas

y violines
que en la tarde mueren

nunca vi la luz
ningún sonido

sólo un corazón de niña
dando de comer a las palomas




2


me incomoda este disfraz

había otros aun peores
en el suelo

tendría que salir a la vereda
y mostrarme así

la piel el pelo el sexo
débil de una flor

y juro que lo hago

como quien despide a un muerto




3


llévense las ramas
los pájaros las flores el amor
y dejen
que comience la niebla




Silvia Rodríguez Ares (Buenos Aires, Argentina)

Fuente: "Mujeres que se van", Silvia Rodríguez Ares, Editorial El ojo del mármol, 2017.


7 POEMAS DE ALFREDO LUNA





duerme en la sed del mundo


la memoria es implacable

de un lado a otro de mis ojos
los cardones brincan en la luna y juntan agua
porque hay un río que la desea

la luz se rompe

el viento llora salmos en la noche
para matar la pobreza
matarla y que vuelva al cielo

lejos están el amanecer de amapolas
y zorzales estremecidos
más lejos aún
el niño que las piedras vieron morir aquella vez

un dios torpe quiere renegar de mí
y no puede.

(de "Testigo Infiel")



I


hay que saber desgarrarse
con una antorcha ciega en la mano

hay que demoler las puertas del laberinto
y este amasijo de palabras

para que aparezca el poema
hay que entregarse

es inútil perseguir el rastro de un destello.



II


en la impiadosa tarja inmolarse
y dar el golpe mágico en la avidez de la palabra

ser el pétalo y la espina hasta la última sangre

hasta deformar las piedras
ser el vendabal y la suavidad del beso

algunas veces
en la escritura reside la desdicha.



III


socaba el aire y busca en tu corazón
lo mismo que en las palabras

si no quema 
el verso es inútil

será vana cosecha y bruma y rocío.



V


beberás todo el plasma de la noche
para que sea posible hundirse
en la carne luminosa de la palabra

desbordarás el duelo
y tendrás que ser la lluvia

y decirlo.



(de "Testigo infiel")


como esparcidos, las palabras retumban en el sueño



una gota de mar zozobra en mi boca;
un faro de sombras y un estampido de luz.

la muerte tiene hambre y salto a la intemperie
donde el miedo me protege.


(de "Vigilia hereje")



reflejos de lo fugaz



tan endeble,
tan desamparada dentro de mí,
Dios quiere desandar sus penas
y se vuelve insoportable




Alfredo Luna (San Fernando del Valle de Catamarca, 1953. Reside en Buenos Aires)

Fuente: "Testigo infiel", Alfredo Luna, Ediciones en Danza, 2015
              "Vigilia hereje", Alfredo Luna, Ediciones Último Reino, 2012.


domingo, 10 de diciembre de 2017

3 POEMAS DE GABRIELA YOCCO Y UNA YAPA


mi madre me enseñó a llorar con una frazada entre los dientes
decía que en el silencio estaba la profunda virtud del llanto
su sublime esplendor
decía que en el silencio
el dolor alcanzaba el pudor de la pureza



***



hospicio



nunca supe yo de qué manera decir su mano contra el viento de la tarde
o decir ya no veré a mi hija crecer / me llevan a un lugar 
de puertas cerradas como la noche o como
las mandíbulas terribles de algún dios 

nunca pude decir cuerpo pequeño tu adolescencia ninfa cayendo
catorce pisos cayendo desde la nada de tu desesperación 
ibas así 
callada y de color rosa por el parque tan callada vos
tan temblor de todos los infiernos  / él dijo que no , que no quería
ser el padre de la mirada perdida 
del diagnóstico fatal / prefiero ser nada dijo en su rigor mortis previo
prefiero ser nada 

y el tren supo y supo la altura de los cuerpos
ambos desmadejados en su caer sobre sí 
ser la madeja deshecha / la palabra de la razón para siempre rota
entre sus huesos 

supo el cuerpo ser ese montón de maquinaria perfecta
absolutamente rota sobre su conciencia 

mientras el mundo
iba
conquistando una luz desde la noche

y no se podía creer que pudiera haber un sol después
que desde sus muertes aún pudiera haber el sol
sobre sus huesos en las vías / en la calle
no se podía creer
que siquiera pudiera existir 
el sol




***




a Santiago Maldonado

debería llover toda la lluvia ahora
llover sobre el campo / sobre las montañas
llover y llover
que el cielo se cubra de un negro mortuorio
que parezca un sudario el cielo
que su azul mentira se olvide por días y por días
que se lave el mar
que la tierra desbarate sus terrones


debería llover hasta gastarse la lluvia
hasta que nos queden pálidos los huesos
hasta que se camufle el llanto para siempre

debería llover y llover

que los pájaros aprendan la urgencia del nado
que los peces no distingan océano de nube
que la lluvia en su lloverse pierda el sentido de  caer
que flote la lluvia

que confunda los ríos
que atragante alcantarillas
que hunda todo / todo lo devore
y después
cuando el mundo esté limpio de ceniza / polvo / asesinos
y otras miserias  geográficas
después
que vuelva él

y diga madre no te apenes / encontré refugio del agua y otras bestias
ni la lluvia ni ellos
me han tocado



Gabriela Yocco  (Córdoba, 1968. Reside en Buenos Aires)






LA YAPA: Teresa Parodi lee a Gabriela Yocco


(El video es cortesía de Paula Novoa que lo acercó a mi muro de facebook)

2 POEMAS DE RICARDO RUIZ






del hueso
a la dulzura del hueso
a la música de la dulzura
del hueso que no oímos
dos orillas ha
y un puente
que nos separa
que nos une
al rito del olvido
a la memoria
del grito de la dulzura
de la música del hueso
que como perros oímos
dos lugares ha
y un camino
que nos separa
que nos une
al hueso de la memoria
de la música del hueso
que oímos como perros




***





mira
sus pies
volar
y no espera
de vo
alguna
mirada
que vigile su caída
del vacío al vacío
solo un cuerpo
el eco de un amor
colgado
en propia sombra
o raíz del sueño

¿rota la cabeza de pensar
sin poder verse?
¿a jornal de nuestra pena
darse de comer¿
¿cuidar de nos?

así
solo
sin poder verse
en su caída
mira su cuerpo
volar
del eco de su voz
al vacío del sueño
de su amor
raíz de nos
darse de comer
su sombra
en propia pena
cuelga del vacío
sus pies
y no espera




Ricardo Ruiz (Buenos Aires, 1953)

Fuente: "Huesos de otros vientos", Ricardo Ruiz, Ediciones en Danza, 2015.